Qué tan intensas pueden ser 26 horas en un país extranjero? La respuesta dependerá del contexto, pero te aseguro que nuestro paso por Chile fue todo una experiencia.

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El relato de una experiencia inolvidable en Torres del Paine

Qué tan intensas pueden ser 26 horas en un país extranjero? La respuesta dependerá del contexto, pero te aseguro que nuestro paso por Chile fue todo una experiencia.

El objetivo inicial del viaje era conocer Calafate y El Chaltén, pero haciendo un poco de zoom en el mapa (actividad clave en cualquier organización), y buscando otras opciones en los alrededores, nos encontramos con el Parque Nacional Torres del Paine en Chile, a poco más de 300km de nuestro destino. La foto de la laguna con sus 3 torres de granito al fondo nos cautivó y empezamos a pensar cómo podríamos hacer para sacar el máximo provecho de esta aventura.

Teníamos solo 6 días en total, la movilidad entre los puntos era un desafío, y nuestro presupuesto también. Por suerte para nosotros, viajamos en un momento muy favorable para el turista, y muy desfavorable para el país (Argentina), así que haciendo unos pequeños ajustes en nuestros gastos, logramos alquilar un auto.

Problema resuelto; ideé el mejor itinerario posible con todo lo que queríamos conocer y nos fuimos!

Luego de estar un poco más de 3 días en El Chaltén, salimos de allí en bus a las 8am; aún no había amanecido. A través de las ventanillas se podía observar cómo las montañas se iban tiñendo de rosa con los primeros rayos de sol, y los picos se veían con una nitidez impecable; iba a ser un hermoso día (de esos que escasearon en nuestra estadía).

Llegamos a El Calafate a mediodía, recogimos el auto que habíamos alquilado previamente y salimos rumbo a Chile. El camino corto está en muy mal estado según nos comentaron los lugareños, por lo que hicimos el camino largo pero seguro.

Viajamos durante la tarde; en nuestro itinerario ideal llegaríamos sobre las 15 o 16hs al parque, visitaríamos varios puntos espectaculares, y volveríamos al anochecer a nuestro alojamiento a unos 60km, en Cerro Castillo. Cada kilómetro estaba cuidadosamente planificado, pero las cosas no siempre salen tal cual esperamos.

En estas rutas debes conducir con extrema precaución y a baja velocidad porque hay miles de Guanacos (especie emblemática de la estepa patagónica), y a menudo podes encontrarte varios de ellos sobre las rutas, lo cual representa un gran peligro, ya que se trata de animales de gran tamaño. Además, el tramo del camino que conecta la aduana Argentina con la aduana Chilena está en muy mal estado, y también debes circular con mucha precaución para no dañar el vehículo y quedarte varado en el mismísimo medio de la nada. Aparte de esto, en nuestro caso, tampoco consideramos que el trámite en ambas aduana podía demorar un poco, ni que la ruta del lado chileno rumbo al parque estaría justo en construcción al momento de nuestro viaje 😪

Eran alrededor de las 16.30hs y estábamos en el paso fronterizo que queda junto a la localidad en donde teníamos reservado nuestro alojamiento; dudamos sobre si avanzar hasta el parque, pero ya estábamos tan cerca y todavía teníamos algunas horas de luz solar por delante, que decidimos seguir. 

Luego de una hora de manejar entre rutas a medio construir y caminos de ripio, llegamos al famoso Torres del Paine. Las vistas eran increíbles, el día estaba ideal, queríamos parar en cada mirador, pero el sol empezaba a bajar y no teníamos demasiado tiempo. Nos detuvimos algunos minutos en Laguna amarga, y seguimos camino hacia el mirador de Salto Grande. Esta zona del parque está constantemente embestida por el viento, por lo que muchos de los puntos de interés cierran su ingreso a partir de las 18hs, debido al riesgo que presentan las fuertes rachas.

Lo cierto es que llegamos apenas pasados de horario pero pudimos ver el Salto Grande, una cascada que vierte agua del Lago Nordenskjöld en el Rio Paine. Hicimos algunos kilómetros más dentro del parque viendo estas postales increíbles de montañas y cascadas en medio del atardecer.. alucinante!! 🏔️✨

Para ese entonces estábamos bastante adentrados en el parque; llegar a la portería de Laguna Amarga y tomar nuestro camino nos llevaría un buen rato. Mientras deliberábamos manejando tranquilamente, un ómnibus de gran tamaño, con destino a Puerto Natales, nos presionaba para acelerar en caminos de ripio elevados, carentes de señalizaciones y medidas de seguridad. Pasamos un momento de muchos nervios y tensión cuando nuestro auto casi cae al precipicio en un curva cerrada, que por fortuna mi conductor supo resolver muy bien💙. Por lo tanto, si planeas visitar el parque en vehículo propio, procura que no te tome por sorpresa la noche, manejando en rutas salvajes que no conoces, y trata siempre de dar paso a los vehículos grandes que están acostumbrados a transitar esos caminos. 

Después de ese episodio, y considerando que el camino de regreso a nuestro alojamiento transcurría mayormente por ripio, sin señal de celular en la inmensidad de la estepa y con la presencia de numerosos animales en la ruta, decidimos que lo mejor era buscar un alojamiento dentro del parque, aunque eso implicara perder el dinero de nuestra reserva en Cerro Castillo. Además, no contábamos con comida, ya que no se permite transportarla al ingresar al país.

Detenidos en la portería de Laguna Amarga, consultamos con un guardaparques que nos indicó un hotel “económico” a unos 13km. Así que, ya con el parque casi en completa oscuridad, emprendimos de nuevo el camino por ripio. Al llegar, la noche había caído por completo y apenas se distinguían los contornos del lugar, aunque el edificio se mostraba imponente. Bajamos del auto, nos acercamos al hall y, con una mirada cómplice, supimos de inmediato que no pernoctaríamos allí. La habitación más accesible costaba aproximadamente 600 USD. Nos recomendaron un refugio; el precio de la cama era de 200 USD. Justo ahí, recordamos por qué habíamos reservado a tanta distancia😂. Antes de planificar tu viaje a Torres del Paine debes saber que todos los alojamientos son MUY costosos, por lo que te recomiendo que busques la mejor opción y reserves con mucha anticipación. 

La experiencia nos sirvió para acceder al wifi, con el que pudimos llamar a nuestro hospedaje y avisarles que finalmente sí llegaríamos pero más tarde. Aprovechamos para preguntar dónde podríamos comprar comida en el poblado, pero nos informaron que a esa hora ya no había nada abierto… malas noticias.
En ese momento, en el hall del hotel, siendo las 20:30, cansados, con frío y hambre, y convencidos de que no comeríamos nada hasta la mañana siguiente, decidimos arrancar de nuevo. Así, recorrimos 13 km + 60 km a puro balastro, sin mapa y en completa oscuridad.

En el camino, un poco malhumorados y en silencio, como si emergiera de la montaña, vimos aparecer la luna más grande que jamás habíamos presenciado. Parecía que estaba al lado nuestro, y nos acompañaba e iluminaba en el camino. No hay fotos ni videos de ese momento, pero la tengo grabada en mi memoria, porque nos hizo bajar a tierra. Nos habíamos enfocado tanto en lo que nos faltaba, que por algunas horas habíamos dejado de disfrutar todo lo que teníamos. Estábamos en un lugar INCREIBLE, rodeados de naturaleza, disfrutando del mejor cielo, millones de estrellas y una luna gigantesca, volviendo de uno de los parques más lindos del mundo. Definitivamente ese satélite brillando sobre el paisaje patagónico nos dio energía. 

Cuando el reloj marcaba las 22hs, arribamos a Riverline Lodge y wow… era todo lo que necesitábamos! Al entrar, una estufa a leña nos esperaba prendida en un acogedor living repleto de madera y pieles; en el centro una mesa con diversos libros de la Patagonia te invitaba a sentarte y disfrutar.
Los dueños, una pareja muy amable, aguardaban nuestra llegada con la cocina abierta; nos prepararon un deliciosa cena, y una sopa de pollo como entrada, la cual se convirtió en el plato de comida más reconfortante que hemos degustado.

Mientras disfrutábamos de la comida, un poco agotados por todo lo que habíamos vivido ese día (no olvides que nuestra mañana comenzó en El Chaltén😅), comentamos con Heber -el propietario- que no estábamos seguros de volver al Parque al día siguiente, queríamos descansar. Él rápidamente sacó su celular del bolsillo del jean que llevaba puesto, y abrió la app del clima.. «Miren, mañana el día va a estar ideal! No se lo pierdan, vayan allá y hagan el trekking Base Torres, no se van a arrepentir» dijo con el característico acento chileno. 

Definitivamente eso nos motivó! Nos retiramos a descansar a la habitación, y al día siguiente a las 6.30am ya estábamos listos para una nueva aventura. 

Nuestras primeras horas en Torres del Paine fueron una montaña rusa de desafíos, sorpresas y paisajes inolvidables. Desde los nervios de enfrentar caminos impredecibles, hasta la magia de una luna que se hacía cómplice en plena oscuridad; cada instante nos recordó que la verdadera aventura no está solo en el destino, sino en cada paso del trayecto. A pesar de las dificultades, la experiencia nos regaló momentos imborrables y nos impulsó a descubrir la esencia misma de la Patagonia. Y lo mejor de todo: aún quedaba otra jornada épica por delante.

Todo lo que debes saber sobre el trekking Base Torres y nuestra experiencia, te lo cuento en Trekking Base Torres: un sendero que pondrá a prueba tus emociones

3 respuestas a “El relato de una experiencia inolvidable en Torres del Paine”

  1. Avatar de Trekking Base Torres: un sendero que pondrá a prueba tus emociones – [won-der-luhst]

    […] leíste El relato de una experiencia inolvidable en Torres del Paine sabrás que fue todo una odisea llegar al Parque Nacional. Si aún no lo has leído, te recomiendo […]

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  2. Avatar de Josefina
    Josefina

    Qué lindo leerte. Gracias por tus recomendaciones, allá iremos!!

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    1. Avatar de kamilabasanez

      Gracias a vos🥰 lo van a disfrutar muchísimo!

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