Era nuestro segundo día en Dolomitas, y ya habíamos literalmente dado vuelta nuestro itinerario por la alta nubosidad y las persistentes lluvias. Alpe Di Siusi y Seceda habían quedado atrás con enorme pesar, porque no teníamos demasiados días y aún quedaban muchos lugares que queríamos conocer.

Luego de nuestra frustrada visita a la Chiesa di Santa Maddalena, nos dirigimos a un supermercado Lidl a hacer las compras para los próximos días en la montaña; desde las góndolas vacías veíamos caer las gotas de lluvia sobre nuestra camper estacionada afuera.
Manejamos tranquilos, no había apuro ni un lugar a donde llegar. En el camino, me dediqué a buscar campings a nuestro alrededor en park4night, dispuestos a hacer la noche en el primero que nos encontrase. Así fue que llegamos a uno en los alrededores de Brunico; no tenía baños habilitados, ni servicios, sus dueños no eran muy amigables, y además costaba 35 euros. En ese momento decidimos que quizá era una buena opción dormir en el parking P3 del Lago Di Braies que se encontraba a unos 25km, con la esperanza de que al día siguiente el sol nos regalara algo de su brillo.
Abandonamos la carretera SS49 della Pusteria y tomamos el camino Frazione S. Vito que lleva al lago. De repente, los ojos de Alfonso se abrieron como 2 inmensas esferas azules a la vez que esbozó «¿Qué es eso!!!!!?»
Eso… eran las montañas que bordean el lago Di Braies siendo iluminadas por unos tonos entre amarillos y violetas, que sólo el sol de un atardecer después de la lluvia puede lograr. Sabía que esa ventanita entre las nubes iba a ser muy breve, así que por primera vez en mi vida le dije a Alfon la palabra que nunca creyó oír de mi boca: ACELERÁ!
Demoramos 5 minutos que se sintieron como horas, dejamos la camioneta en el estacionamiento como pudimos, y corrimos hacia el lago que se encuentra aproximadamente a 2 cuadras.
Toda la tristeza que había sentido los dos días anteriores por no haber podido disfrutar de Dolomitas como teníamos planeado, desapareció al ver ese lago. Sentía ganas de saltar, de reírme fuerte, estaba realmente emocionada. Creo que las cosas se dieron de una manera perfecta, porque de no haber pasado todo lo que pasó antes, no estaría hoy entre mis momentos más felices del viaje. Esto me hace reflexionar sobre la necesariedad de experimentar situaciones no tan agradables en nuestras vidas, para poder realmente disfrutar de los instantes mágicos que vienen después.
Y efectivamente pasó lo que predije, estuvimos algunos minutos ahí disfrutando de una de las imágenes naturales más lindas del mundo, y las nubes volvieron a cubrirlo todo. Volvimos a nuestra camper saltando y abrazándonos; abrimos un vino y calentamos un guisito de lentejas enlatado que habíamos comprado en Francia… felicidad absoluta! Este día no pudo haber terminado mejor.
Al amanecer del día siguiente volví por la revancha. Creí que iba a estar sola y que iba a tener un gran momento de meditación y relax junto al lago junto con las primeras luces del día, pero la realidad es que ya estaba lleno de grupos enteros de turistas tomando fotos y haciendo ruido. La visual seguía siendo hermosa, pero no sentí las mariposas en la panza que había sentido el día anterior.
La gente llegaba con super vestidos, mayormente peinada y maquillada, para tomarse fotos de revista a las 6 a.m.; yo fui prácticamente en pijama 😅 Pero más allá de la analogía, es importante que siempre respetemos y comprendamos que todos visitamos los lugares con distintos objetivos, y logremos disfrutarlos de igual forma.
Lo que debes saber para visitar el lago di braies
- al no requerir de un esfuerzo físico para llegar, la cantidad de visitantes que recibe día a día es impresionante, probablemente siempre encontrarás personas en todos lados. Aún así, trata de verlo al amanecer o al atardecer.
- se puede visitar en cualquier época del año, aunque en invierno suele estar congelado. Lo ideal es entre junio y octubre.
- si estás en camper y tu idea es pernoctar allí, el parking P3 es ideal por la cercanía y su bajo costo en relación a otros sitios de acampe en Dolomitas
- si llueve y tu plan era visitarlo ese día, no lo canceles; quizá tengas la misma suerte que tuvimos nosotros.





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